A UN AÑO DE LA COP25 – MADRID, MANIFIESTO FRENTE A LA #CRISISCLIMÁTICA

En estos días iniciales del mes de diciembre se cumple un año de la Cumbre del Clima celebrada en Madrid, la COP25, tras el fallido intento de celebración de la misma en Santiago de Chile, unos meses antes.

            Como tristemente viene sucediendo año tras año, los compromisos climáticos acordados están alejados de lo que dictan la ciencia y la propia moral humana. El Acuerdo de París, en 2015, fue histórico, pero solo en palabras: faltó una concreción de objetivos en los años siguientes y, a día de hoy, sigue sin haber un consenso sobre las obligaciones y los derechos de los distintos países en cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero.

            En este contexto de crisis sanitaria, cuyo origen está, según se ha puesto de manifiesto, en el fuerte avance de la destrucción de la biodiversidad, no podemos perder de vista la lucha más importante de nuestra era, la lucha contra el cambio climático y para revertir la debacle ecológica que está en marcha.

            Los fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes: huracanes, sequías, incendios devastadores, olas de calor, precipitaciones torrenciales y temporales inusuales… En España, sufrimos una progresiva disminución de las precipitaciones, que al mismo tiempo se concentran en episodios muy poco duraderos y de alta intensidad, lo cual incrementa su potencial destructivos y un aumento notable de las temperaturas, en cualquier época del año, pero especialmente en verano. En Granada, no hay más que observar cómo el otoño se asemeja cada vez más a la primavera y cómo algunos de los últimos años, como este en el que nos encontramos, apenas llueve tras los meses estivales, lo que alarga el estrés de nuestros ecosistemas, por no citar los efectos observables el resto del año.

            Reivindicamos, desde la Mesa por el Clima de Granada, que se tenga en cuenta este fenómeno en todos los ámbitos de la vida y de la política. Podemos adaptarnos al cambio climático y abogar por mitigarlo, evitando algunas de sus peores consecuencias, pero cada vez queda menos tiempo.

            Pese a las políticas que ya están desarrollando distintas Administraciones, y el impulso de la UE a la transición ecológica, la necesidad de actuar obliga a presionar para lograr unos compromisos mucho más ambiciosos, que permitan actuar rápido contra el cambio climático y la degradación de la naturaleza, protegiendo a nuestros/as conciudadanos/as y a los valiosísimos ecosistemas de los que, sin duda, formamos parte.

            Pedimos la rápida intervención en los ámbitos agroalimentario, para lograr una soberanía alimentaria real a la par que un cuidado de los ecosistemas agrarios en interrelación con todos los demás; energético, para producir una verdadera transición a la eficiencia energética y a las renovables, primando por encima de todo el autoconsumo y la democratización del acceso a la energía; del transporte, con una apuesta por la electrificación del mismo, abundando en el ferrocarril, reduciendo el empleo de vehículos privados y aumentando el transporte público; del modelo de usar y tirar que prima en los sectores del comercio y la industria, transitando a una verdadera economía circular, de la cual el reciclaje es solo un pequeño pilar; de la restauración y la protección de ecosistemas, recuperando espacios degradados y asegurando su preservación y su adaptación al cambio climático; entre otros.

            Demandamos a nuestros líderes una acción firme, sin centrarse en el cortoplacismo, para luchar desde los ámbitos locales y regionales contra esta amenaza, al tiempo que aseguramos una recuperación económica verdaderamente ecológica y justa socialmente. De lo contrario, habremos perdido una gran oportunidad para cambiar el modelo económico y social que tanto daño ha causado al planeta y a sus habitantes. Mesa por el Clima de Granada.

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