
Injerencias por energía… teléfono azul a Caracas!
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En la sucesión de los cada vez más rápidos y aturdidores acontecimientos en el plano internacional, resulta necesario exponer cierta «certidumbre» en medio de tanta confusión y desinformación sobre la situación actual de Venezuela.
La oposición parlamentaria ya fijó posición contra la injerencia e intervención militar de los EEUU en el país y la oposición radical está neutralizada y negada por la administración Trump.
El único eje transversal, es el actual gobierno encargado en manos de la presidenta (E) Delcy Rodríguez Gómez, cuya estrategía parece ser un acercamiento pragmático con Washington para ganar tiempo y crear margenes de supervivencia política interna y abrir el paraguas diplomático internacional en aras de mejorar su capacidad de negociación y presión para ceder y ampliar concesiones en materia de hidrocarburos y minería para las trasnacionales estadounidenses.
Los costos económicos y políticos de esta primera 1era mega-operación militar están siendo evaluados por el equipo Trump & Cia., con una formación de casi el 15% del poderío aéreo y naval enfocados contra el pequeño país caribeño, y que ha conseguido, además del TV-Show Maduro/Cilia, una alarma geopolítica en la región.

PETRÓLEO SÍ, DEMOCRACIA YA VEREMOS…
La confesión de Trump el mismo día del captura y traslado a EEUU del presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa, con cargos penales que aún se están reformulando, fueron una clara declaración de intereses e intenciones, el crudo venezolano es nuestro mayor objetivo… «lo administraremos y llevaremos sus cuentas« nada raro viniendo de la encarnación del pragmatismo y la violencia política sin más estrategia que inflar las cuentas de sus patrocinadores y conglomerado privado de empresas del nuevo Estado corporativo.
Apropiarse del crudo, y otros minerales como el carbón y hierro venezolano, es el motor principal del discurso y amenazas de la ocupación de territorios, como el actual caso de Groenlandia, para el control de recursos y minerales en el nuevo meridiano americano para ser la obsesión del albino, instalar plataformas de energía y nuevas bases militares, para aprovechar el deshielo del Ártico por el calentamiento global es el fondo de toda la narrativa trumpista.
Controlar el mercado occidental de crudo con fuentes cercanas como Venezuela, México y su propia industria petrolera en máximos, desmantelar la OPEP para dominar los precios y poder revender a los grandes consumidores internacionales como la Unión Europea y hacer más dependiente a nuevos consumidores como los BRIC´s para ser la única estrategia realista en el escritorio del salón oval.
Desempolvando viejas y obsoletas doctrinas de un pasado unipolar, y con una nueva doctrina de seguridad nacional a la carta, se lanzan amenazas, ataques selectivos y el chantaje de aranceles por parte del Sr. Donald Trump, que se despierta cada mañana como mafioso de la economía mundial, desordenando toda la institucionalidad y marcos legales internacionales, con el único fin obtener la máxima rentabilidad y deteriorar décadas de avances en materia de desarrollo sostenible, clima, derechos humanos, mecanismos de paz, ayuda humanitaria y desastres naturales.
El lobby petrolero se sienta a la mesa…
A los días siguientes de la intervención militar en Venezuela, que se cobró la vida de 103 personas, entre militares y civiles, y como escena de El Padrino, el casero de la Casa Blanca convoca y reúne a las 5 principales petroleras estadounidenses, Chevron, Conoco Phillips petroleum, Exxon mobil y REPSOL int. con el único objetivo de crear consensos sobre los planes de inversión de 100 millones de USD para los pozos venezolanos hasta 2040, garantizar su rentabilidad y el flujo de crudo desde las costas venezolanas hasta las refinerías del este de USA, con la meta de entre 30 y 50 millones de barriles mensuales, una ficha técnica ingenua y más bien sacada del bolsillo de la camisa tras la entremesa.
Pero como todo TV-Show, el giro de argumental no se hizo esperar, 3 de las 5 trasnacionales tienen profundas dudas sobre la estabilidad política y capacidad de retorno de las inversiones globales, y 2 de ellas, Chevron & REPSOL -que ya operan en el país- dieron el visto bueno al horizonte de inversión y actividades extractivas; lo que reforzaría el modelo rentista-extractivo y las cada más recientes emisiones de gases de efecto invernadero en la cadena de producción y consumo. El Consejo Nacional para el Dominio de la Energía debe estar tirándose de los pelos para poder hacer un lobby sólido que avale la injerencia en la región para menos de 3 años de mandato por delante.
Los acercamientos de Washington y Caracas, están siendo leídos en detalles y de reojo por un sector del chavismo radical y sus aliados internacionales; no todo esta dicho el 3 de enero del presente año, y el eje Rusia-China podría revalorar sus intereses, inversiones y acuerdos con el gobierno bolivariano, además de virar las actuales condiciones locales .
Si de hecho encontrasen mucha resistencia «bolivariana» por el control total de las actividades petroleras, la administración Trump y su gabinete de guerra podrían aconsejar nuevos ataques continuados para una especie de guerra más barata, de desgaste, low-war, con drones contra edificios oficiales y sobre todo ataques a centrales, subestaciones eléctricas, abastecimiento de agua y gasolineras… evitando que los militares y facciones chavistas armadas controlen o en casos extremos quemen los pozos petroleros como lo vimos en otras guerras por petroleo de principios del S.XXI en medio oriente, complicando aún más la cotidianidad inflacionaria para la gente de a pie.
Enviar tropas al terreno, representa un costo económico y político muy alto en la opinión pública norteamericana; y que reventaría las bases movimiento GAMA a lo interno del Partido Republicano de cara a próximas elecciones de medio término, y en cuyas encuestas dan un marginal margen de éxito a los trumpistas.
Por. Manuel Suárez Rangel. Sociólogo venezolano.